SANTO DOMINGO — La secretaria general del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Carolina Mejía, encabezó este domingo un multitudinario encuentro en el club Mauricio Báez, donde presentó un balance de su gestión y proyectó su fuerza política hacia el escenario electoral de 2028.

El evento logró concentrar a miles de dirigentes y militantes de las principales demarcaciones, contando con el respaldo explícito de figuras clave como alcaldes, diputados y presidentes municipales de los territorios con mayor peso electoral en el país.

Un ciclo cumplido y la mirada en el futuro

Durante su discurso, Mejía anunció que iniciará un recorrido por todo el territorio nacional para presentar formalmente su informe tras ocho años al frente de la secretaría general. La dirigente definió esta etapa como un ciclo concluido en su carrera, enfocando ahora sus esfuerzos en la construcción de un proyecto de nación de largo plazo.

La secretaria general reafirmó que el PRM funciona como un solo cuerpo bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader, pero hizo un énfasis especial en el valor de las bases, a quienes describió como los verdaderos artífices de los triunfos electorales de la organización.


"Volver al pasado es perder todo lo que hemos construido. El país demanda soluciones concretas, trabajo conjunto y la continuidad de lo que se ha logrado."Carolina Mejía.


Respaldo político de alto nivel

La magnitud del acto quedó evidenciada por la presencia de líderes territoriales de gran influencia. Entre los asistentes destacaron los presidentes municipales Fellito Suberví (Distrito Nacional), Francisco Campusano (Santo Domingo Oeste), Ysidro Torres (Santo Domingo Norte) y Fernando Lebrón (Los Alcarrizos).

Asimismo, el apoyo de la municipalidad fue notable con la participación de los alcaldes Betty Gerónimo, Francisco Peña, Miguel Antonio Saviñón y Wendy Cepeda, junto a una amplia delegación de 16 diputados del Gran Santo Domingo.

Mensaje de continuidad y corrección

Carolina Mejía cerró su intervención subrayando la necesidad de seguir trabajando de cerca con la militancia para corregir errores y fortalecer la estructura partidaria. El evento se interpreta como un paso decisivo en su posicionamiento interno, consolidándola como una de las figuras presidenciales más sólidas dentro del oficialismo para los próximos años.