Editorial / Análisis Político ¿Quién mece la cuna? Soberanía, diplomacia y los márgenes reales de independencia en las recientes decisiones de la política exterior dominicana “La soberanía no se mide solamente por la bandera que ondea frente al Palacio Nacional. Se mide también por la libertad real de un país para decidir qué acepta, qué rechaza y qué está dispuesto a negociar.” Nadie ha anunciado que República Dominicana haya renunciado a su soberanía. No existe un decreto que establezca que nuestras decisiones se toman en Washington. Ninguna autoridad dominicana ha reconocido que necesite autorización extranjera para gobernar. Y, sin embargo, hay una pregunta que merece formularse. Cuando un país modifica una medida de protección agrícola en medio de negociaciones con Estados Unidos, amplía las facilidades para operaciones de aeronaves estadounidenses, se incorpora a nuevas iniciativas regionales de seguridad y adopta decisiones diplomáticas cuyas razones no explica públicamente, resulta legítimo preguntarse cuánto margen conserva para actuar con independencia. ¿Quién mece la cuna? La pregunta no parte de la idea de que exista una conspiración detrás de cada decisión. Parte de una realidad que ningún análisis serio de las relaciones internacionales debería ignorar: entre países de capacidades profundamente desiguales, la influencia no siempre necesita manifestarse mediante órdenes explícitas. Puede ejercerse a través del comercio, la seguridad, la dependencia económica, los compromisos diplomáticos y la capacidad de una potencia para establecer prioridades en una negociación. Estados Unidos es un aliado fundamental de República Dominicana. Esa relación ofrece oportunidades económicas, comerciales y de seguridad. Pero precisamente por su importancia merece ser examinada con rigor. La cuestión no es si debemos relacionarnos con Washington. La cuestión es bajo qué condiciones, con cuáles límites y a cambio de qué. Sigue a Revista Quisqueya 📸 Instagram 👤 Facebook El arroz: una decisión que merece explicaciones En diciembre de 2024, el Gobierno dominicano aprobó el Decreto 693-24, mediante el cual estableció medidas arancelarias destinadas a proteger la producción nacional de arroz ante las condiciones de apertura comercial previstas en el DR-CAFTA. El propio decreto reconocía la importancia del arroz para la seguridad alimentaria y la estabilidad económica del país. Sin embargo, el 9 de septiembre de 2026, el presidente Luis Abinader firmó el Decreto 635-26, que derogó aquella protección. Dos días después, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos expresó públicamente la importancia de eliminar el decreto anterior, al considerar que sus disposiciones debían ajustarse a los compromisos comerciales sobre el acceso del arroz estadounidense. La secuencia es significativa, aunque exige precisión: el decreto derogatorio fue firmado antes de aquella declaración pública estadounidense. Por tanto, esa declaración no demuestra que fuera la causa directa de la decisión dominicana. Lo que sí está documentado es que la derogación ocurrió en un contexto de conversaciones comerciales y de objeciones estadounidenses a las medidas de protección. Y aquí aparece una cuestión de interés nacional: Si en 2024 el Gobierno consideró necesario proteger el arroz dominicano por razones de seguridad alimentaria, ¿qué cambió para que en 2026 decidiera retirar esa protección? ¿Hubo una nueva evaluación técnica? ¿Se consultó a los productores? ¿Qué garantías existen para evitar que la competencia externa afecte la capacidad productiva nacional? La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) ha solicitado aclaraciones sobre las medidas que sustituirán al régimen derogado y sobre los fundamentos técnicos de la decisión. No se trata de negar los compromisos internacionales del país ni de desconocer las obligaciones del DR-CAFTA. Se trata de comprender cómo se equilibran esas obligaciones con la necesidad de preservar una actividad que sostiene empleos, comunidades rurales y parte de nuestra seguridad alimentaria. Porque un tratado comercial no elimina la responsabilidad de un Gobierno de explicar cómo protege los intereses de sus ciudadanos. La seguridad: cuando la cooperación necesita límites La relación con Estados Unidos también ha adquirido una dimensión particularmente importante en materia de seguridad. En mayo de 2026, el Gobierno dominicano confirmó una extensión temporal para el acceso, estacionamiento y sobrevuelo de aeronaves y personal estadounidense en instalaciones utilizadas previamente, bajo coordinación de las autoridades nacionales. La medida fue presentada como parte de la cooperación bilateral contra el narcotráfico y el crimen organizado. Existen razones legítimas para esa colaboración. República Dominicana enfrenta amenazas que trascienden sus fronteras. El narcotráfico, el tráfico de armas y las redes criminales internacionales requieren coordinación, inteligencia y recursos que difícilmente pueden administrarse de manera aislada. Pero reconocer los beneficios de la cooperación no significa renunciar a examinar sus condiciones. ¿Cuáles son los límites de esas operaciones? ¿Qué autoridades supervisan su ejecución? ¿Qué mecanismos garantizan que las instalaciones dominicanas sean utilizadas exclusivamente para los fines autorizados? ¿Puede República Dominicana suspender unilateralmente esas facilidades cuando considere que sus intereses lo requieren? Estas preguntas no constituyen una acusación contra Estados Unidos ni contra las autoridades dominicanas. Constituyen una exigencia razonable de transparencia. La cooperación militar y de seguridad puede ser compatible con la soberanía. Lo determinante es que exista control efectivo por parte del Estado que la autoriza. Un país no demuestra su independencia rechazando automáticamente la ayuda de sus aliados, sino conservando la capacidad de establecer sus condiciones. Compromisos Regionales y Relaciones Diplomáticas Escudo de las Américas: ¿Qué compromisos estamos asumiendo? En marzo de 2026, el presidente Luis Abinader participó en Miami en la cumbre Escudo de las Américas, impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, orientada al combate del crimen organizado transnacional. Memorando de Entendimiento: Suscrito el 12 de mayo para permitir el ingreso temporal y excepcional de nacionales de terceros países bajo condiciones específicas. Aclaraciones Oficiales: La Cancillería precisó que no incluye nacionales haitianos, menores no acompañados ni personas con antecedentes penales, ni constituye un acuerdo de "tercer país seguro". Interrogantes Clave: ¿Cuántas personas se recibirían? ¿Qué instituciones tendrán responsabilidad directa? ¿Cómo se evaluarían los resultados? Cuba y el valor de una explicación El 13 de agosto de 2026, la Cancillería solicitó el retiro de nueve integrantes de la misión diplomática cubana sin ofrecer detalles adicionales. Es necesario precisar: no se anunció el cierre de la embajada ni existe evidencia pública de que Estados Unidos ordenara la medida. Un Estado tiene derecho a adoptar estas decisiones, pero cuando ocurren en medio de altas tensiones geopolíticas, la falta de información institucional no disipa las dudas sobre la autonomía con que se actúa. El verdadero problema no es tener aliados Sería un error convertir esta discusión en una confrontación automática con Estados Unidos. Las relaciones entre ambas naciones tienen una profundidad histórica, económica y humana que trasciende a cualquier administración. El problema aparece cuando una relación asimétrica reduce los espacios de discusión pública, cuando los compromisos se anuncian sin suficiente explicación o cuando las decisiones se justifican exclusivamente por la necesidad de mantener satisfecho a un socio poderoso. República Dominicana necesita relaciones sólidas con Estados Unidos, pero también capacidad para defender posiciones propias. Necesita cooperación en seguridad, pero con controles; comercio internacional, pero con una estrategia para proteger su capacidad productiva; diplomacia responsable, pero con explicaciones públicas. Editorial de Revista Quisqueya La noticia pasa. Nosotros te explicamos lo que significa. Navegación de entradas Policía Nacional y la diputada Millys Martínez superan impasse mediante el diálogo Genao afirma que el Congreso debe reconocer y apoyar el trabajo de la Policía Nacional
Editorial / Análisis Político ¿Quién mece la cuna? Soberanía, diplomacia y los márgenes reales de independencia en las recientes decisiones de la política exterior dominicana “La soberanía no se mide solamente por la bandera que ondea frente al Palacio Nacional. Se mide también por la libertad real de un país para decidir qué acepta, qué rechaza y qué está dispuesto a negociar.” Nadie ha anunciado que República Dominicana haya renunciado a su soberanía. No existe un decreto que establezca que nuestras decisiones se toman en Washington. Ninguna autoridad dominicana ha reconocido que necesite autorización extranjera para gobernar. Y, sin embargo, hay una pregunta que merece formularse. Cuando un país modifica una medida de protección agrícola en medio de negociaciones con Estados Unidos, amplía las facilidades para operaciones de aeronaves estadounidenses, se incorpora a nuevas iniciativas regionales de seguridad y adopta decisiones diplomáticas cuyas razones no explica públicamente, resulta legítimo preguntarse cuánto margen conserva para actuar con independencia. ¿Quién mece la cuna? La pregunta no parte de la idea de que exista una conspiración detrás de cada decisión. Parte de una realidad que ningún análisis serio de las relaciones internacionales debería ignorar: entre países de capacidades profundamente desiguales, la influencia no siempre necesita manifestarse mediante órdenes explícitas. Puede ejercerse a través del comercio, la seguridad, la dependencia económica, los compromisos diplomáticos y la capacidad de una potencia para establecer prioridades en una negociación. Estados Unidos es un aliado fundamental de República Dominicana. Esa relación ofrece oportunidades económicas, comerciales y de seguridad. Pero precisamente por su importancia merece ser examinada con rigor. La cuestión no es si debemos relacionarnos con Washington. La cuestión es bajo qué condiciones, con cuáles límites y a cambio de qué. Sigue a Revista Quisqueya 📸 Instagram 👤 Facebook El arroz: una decisión que merece explicaciones En diciembre de 2024, el Gobierno dominicano aprobó el Decreto 693-24, mediante el cual estableció medidas arancelarias destinadas a proteger la producción nacional de arroz ante las condiciones de apertura comercial previstas en el DR-CAFTA. El propio decreto reconocía la importancia del arroz para la seguridad alimentaria y la estabilidad económica del país. Sin embargo, el 9 de septiembre de 2026, el presidente Luis Abinader firmó el Decreto 635-26, que derogó aquella protección. Dos días después, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos expresó públicamente la importancia de eliminar el decreto anterior, al considerar que sus disposiciones debían ajustarse a los compromisos comerciales sobre el acceso del arroz estadounidense. La secuencia es significativa, aunque exige precisión: el decreto derogatorio fue firmado antes de aquella declaración pública estadounidense. Por tanto, esa declaración no demuestra que fuera la causa directa de la decisión dominicana. Lo que sí está documentado es que la derogación ocurrió en un contexto de conversaciones comerciales y de objeciones estadounidenses a las medidas de protección. Y aquí aparece una cuestión de interés nacional: Si en 2024 el Gobierno consideró necesario proteger el arroz dominicano por razones de seguridad alimentaria, ¿qué cambió para que en 2026 decidiera retirar esa protección? ¿Hubo una nueva evaluación técnica? ¿Se consultó a los productores? ¿Qué garantías existen para evitar que la competencia externa afecte la capacidad productiva nacional? La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) ha solicitado aclaraciones sobre las medidas que sustituirán al régimen derogado y sobre los fundamentos técnicos de la decisión. No se trata de negar los compromisos internacionales del país ni de desconocer las obligaciones del DR-CAFTA. Se trata de comprender cómo se equilibran esas obligaciones con la necesidad de preservar una actividad que sostiene empleos, comunidades rurales y parte de nuestra seguridad alimentaria. Porque un tratado comercial no elimina la responsabilidad de un Gobierno de explicar cómo protege los intereses de sus ciudadanos. La seguridad: cuando la cooperación necesita límites La relación con Estados Unidos también ha adquirido una dimensión particularmente importante en materia de seguridad. En mayo de 2026, el Gobierno dominicano confirmó una extensión temporal para el acceso, estacionamiento y sobrevuelo de aeronaves y personal estadounidense en instalaciones utilizadas previamente, bajo coordinación de las autoridades nacionales. La medida fue presentada como parte de la cooperación bilateral contra el narcotráfico y el crimen organizado. Existen razones legítimas para esa colaboración. República Dominicana enfrenta amenazas que trascienden sus fronteras. El narcotráfico, el tráfico de armas y las redes criminales internacionales requieren coordinación, inteligencia y recursos que difícilmente pueden administrarse de manera aislada. Pero reconocer los beneficios de la cooperación no significa renunciar a examinar sus condiciones. ¿Cuáles son los límites de esas operaciones? ¿Qué autoridades supervisan su ejecución? ¿Qué mecanismos garantizan que las instalaciones dominicanas sean utilizadas exclusivamente para los fines autorizados? ¿Puede República Dominicana suspender unilateralmente esas facilidades cuando considere que sus intereses lo requieren? Estas preguntas no constituyen una acusación contra Estados Unidos ni contra las autoridades dominicanas. Constituyen una exigencia razonable de transparencia. La cooperación militar y de seguridad puede ser compatible con la soberanía. Lo determinante es que exista control efectivo por parte del Estado que la autoriza. Un país no demuestra su independencia rechazando automáticamente la ayuda de sus aliados, sino conservando la capacidad de establecer sus condiciones. Compromisos Regionales y Relaciones Diplomáticas Escudo de las Américas: ¿Qué compromisos estamos asumiendo? En marzo de 2026, el presidente Luis Abinader participó en Miami en la cumbre Escudo de las Américas, impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, orientada al combate del crimen organizado transnacional. Memorando de Entendimiento: Suscrito el 12 de mayo para permitir el ingreso temporal y excepcional de nacionales de terceros países bajo condiciones específicas. Aclaraciones Oficiales: La Cancillería precisó que no incluye nacionales haitianos, menores no acompañados ni personas con antecedentes penales, ni constituye un acuerdo de "tercer país seguro". Interrogantes Clave: ¿Cuántas personas se recibirían? ¿Qué instituciones tendrán responsabilidad directa? ¿Cómo se evaluarían los resultados? Cuba y el valor de una explicación El 13 de agosto de 2026, la Cancillería solicitó el retiro de nueve integrantes de la misión diplomática cubana sin ofrecer detalles adicionales. Es necesario precisar: no se anunció el cierre de la embajada ni existe evidencia pública de que Estados Unidos ordenara la medida. Un Estado tiene derecho a adoptar estas decisiones, pero cuando ocurren en medio de altas tensiones geopolíticas, la falta de información institucional no disipa las dudas sobre la autonomía con que se actúa. El verdadero problema no es tener aliados Sería un error convertir esta discusión en una confrontación automática con Estados Unidos. Las relaciones entre ambas naciones tienen una profundidad histórica, económica y humana que trasciende a cualquier administración. El problema aparece cuando una relación asimétrica reduce los espacios de discusión pública, cuando los compromisos se anuncian sin suficiente explicación o cuando las decisiones se justifican exclusivamente por la necesidad de mantener satisfecho a un socio poderoso. República Dominicana necesita relaciones sólidas con Estados Unidos, pero también capacidad para defender posiciones propias. Necesita cooperación en seguridad, pero con controles; comercio internacional, pero con una estrategia para proteger su capacidad productiva; diplomacia responsable, pero con explicaciones públicas. Editorial de Revista Quisqueya La noticia pasa. Nosotros te explicamos lo que significa.